'Dos jóvenes pianistas aparecen en el horizonte del siglo XXI. Sin duda la antigua escuela de los Brendel, Lupu, etc. tiene difícil sustitución, pero un nuevo pianismo se presenta con estos nuevos artistas; un toque pulido, claro, buena técnica y no demasiado fervor, tratando a los genios románticos con cierta distancia, aliados con su calidad sin que su expresión empañe el discurso. Así parece expresarlo Angela Hewitt que propone dos muestras significativas y atractivas: Humoreske de Schumannn y, por otro lado, el monumento de El clave bien temperado de Bach, con cuidados legatos y una sonoridad homogénea' (La Vanguardia, Spain)